Napoli

Llegamos de Roma a las 20 horas luego de haber caminado todo el día para recorrer el Vaticano, fue un buen descanso el viaje en tren, aunque también Santy aprovechó para trabajar un poco durante el viaje.

Una vez en la estación bajamos y preguntamos a un policía como llegar al hostel que teníamos anotado la dirección (nosotros pensábamos que estaba cerca de esta estación pero estábamos equivocados, ya que estaba cerca de una estación de metro lejos del centro) y nos dijo que debíamos tomar el metro.

Dudamos de su explicación así que fuimos a la oficina de info turística y preguntamos ahí, la explicación fue la misma pero con un mapa y más detallada. Nos sentamos un ratito en la estación a descansar y luego nos fuimos para abajo a la estación de metro; una vez ahí no sabíamos cuál era la dirección que debíamos tomar ni tampoco como comprar el ticket, cuestión que bajamos en el andén equivocado, tuvimos que subir hacia el otro lado y como justo venia el metro decidimos ir sin ticket. Los trenes son bastante viejos, en cada viaje te toca un tipo de tren totalmente diferente, es como si usaran el remanente de algún otro servicio, tampoco hay ningún tipo de control así que a partir de ese momento viajamos gratis de Napoli Centrale hasta el hostel varias veces.

Fueron cuatro estaciones y llegamos a lo que indicaba el hostel, una vez afuera de la estación estábamos perdidos hasta que un par de personas se apiadaron de nosotros y nos dijeron por dónde ir. El camino no era muy lindo, debíamos caminar por una calle oscura, sin gente, por debajo de un túnel que cruzaba las vías del tren y luego doblar por una calle totalmente a oscuras en subida hacia lo que parecía la nada misma, cincuenta metros hacia la izquierda estaba el hostel. Alivio de llegar al hostel!

Entramos, nos registramos y fuimos a la habitación: A santy le tocó un compañero de habitación un poco muy oloroso, era casi insalubre esa situación, incluso con la ventana abierta. Volvimos al hall a usar un rato de internet, cargar el celular y la notebook y a trabajar un poco. Luego teníamos tanto sueño que creo que eso hizo que Santy evite sufrir con el olor de la habitación o el olor lo desmayó, jaja.

Al otro día, como estábamos en habitaciones separadas, yo me quedé con el celular la noche anterior, y cuando sonó la alarma, fui a buscar a Santy a su habitación. Habíamos quedado en que lo pasaba a despertar alrededor de las 8:30 de la mañana. Fui a golpear su puerta, pero nadie contestaba. Finalmente el oloroso me dijo que no estaba ahí (Santy me estaba contestando desde la puerta de al lado, el baño, y nunca lo escuché jaja)

Fuimos a la PB a buscar nuestro desayuno, wiiii!! Espectacular! Podíamos elegir entre varios tipos de café, te, jugo o chocolate, y croissants con Nutella (no quedaban!) o budín con ananás. Los dos pedimos un café con leche + budín. Yo le quise poner chocolate en polvo al mío pero al parecer la tapa estaba abierta, así que tiré el chocolate, tapa y todo dentro de la taza… que vergüenzaaa! Tuve que pedir que me lo cambien, con todo el platito sucio, no sabía como pedir perdón jaja. Pedí disculpas y pedí que me lo cambiaran. Nos quedamos desayunando, un ratito conectados antes de lo que nos esperaba para el resto del día: Las Ruinas de la Antigua Pompeya!!

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En un mini mercado a la vuelta del hostel, compramos una ensalada que ya venía preparada, más un poco de queso, que el señor de la fiambrería, nos ofreció cortar en mini cuadraditos (un genio!!). Junto con un agua, terminamos gastando sólo 3,20 euros.

En una verdulería al lado del minimarket, compramos unas uvas frágola (de las que se aprietan y se sale la cáscara) y unas bananas. Nos vendió la cantidad que quería, y pagamos dos euros, un poco más de lo que se supone que queríamos comprar y gastar…

Volvimos caminando a la estación de trenes, y tomamos, sin pagar boleto (shhhh!!) el tren a Napoli Centrale. Mientras esperábamos el tren, nos pusimos a comer algunas de las uvas que habíamos comprado. Era temprano pero ya se sentía el calor del sol. Por suerte, de nuevo no hubo control de pasajes. Ya en Napoli Centrale, teníamos que tomar el tren Circunvesuviana, dirección Sorrento, para bajar en Pompei. Cada ticket costaba 2,90 euros sólo ida, y se compraba en puestos de diarios y revistas dentro de la estación. Compramos 4 tickets y fuimos a esperar el tren al binario (andén) que correspondía, prestando atención porque por el mismo andén, y sólo unos pocos minutos antes, pasaba otro tren con distinto destino.

Tomamos el tren, que iba repleto de gente, con poca ventilación y mucho calor. Nos quedamos contra la puerta todo el tiempo, así que nos refrescábamos un poco cada vez que abría las puertas. Llegó a Pompei en unos 40 minutos.

A unos 300 metros de la estación, estaba la entrada a la Antigua Pompeya. Podíamos pedir (gratis) un planito del lugar, más un librito con referencias y explicación de cada lugar dentro del sitio arqueológico, así que como había muchísima gente, los fui a pedir mientras Santy se quedaba haciendo fila para comprar las entradas. Después me quedé sentada a la sombra hasta que Santy pudo comprarlas. Costaron 11 euros cada una.

El primer lugar que visitamos, fueron las Termas Suburbanas, que eran instalaciones de propiedad particular, y estaban ubicadas en lo que serían las afueras de la Antigua Pompeya. Con salas termales, una piscina de agua caliente cubierta, más otra de agua fría. Sólo quedaba un poco de lo que fue la decoración de sus paredes.

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Subimos la pequeña pendiente hacia la Muralla y la Puerta Marina, una de las siete entradas a la ciudad, pero la más imponente de todas.

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Ya dentro de Pompeya, lo primero que vimos fue el Templo de Venus, que si bien fue uno de los más suntuosos y espléndidos, fue saqueado constantemente, por lo quedaba muy poco de sus ruinas.

Contiguo al templo de Venus, se encontraba la Basílica, y en su fondo, el “tribunal”, el estrado en el que se sentaban los jueces. Este edificio se empleaba para administrar justicia y era lugar de negociaciones económicas. Justo frente al templo de Venus, se encontraba el templo de Apolo, uno de los más antiguos de Pompeya. A un costado de la entrada se puede observar una copia de la estatua de Apolo.

Tratamos de sacar fotos sólo del lugar, pero había tanta gente, tantos tours, que eso se tornaba un tanto imposible.

Siguiendo por vía marina, nos encontramos con los restos del Foro, la primer plaza monumental que se erigió en este lugar, y estaba emplazado en el punto en que se cruzaban los ejes principales del poblado original. Era la plaza principal de la ciudad. Si bien había estatuas de los ciudadanos ilutres, colocadas a lo largo del Foro, estas esculturas nunca se volvieron a encontrar.

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En uno de los extremos del Foro, se encontraba el Templo de Júpiter, con un alto podio. Dentro del mismo originalmente había una estatua de Júpiter, de la cual aún se conserva la cabeza. Este templo fue consagrado al culto de Júpiter, Juno y Minerva.

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Sobre la Vía del Foro, se emplazaba el edificio de Eumaquia, que fuera tal vez el mercado de lana. La sacerdotisa Eumaquia fue la protectora de los lavanderos de lana.

A la derecha de la entrada, solía haber una tinaja embebida en la pared, en la que la gente orinaba desde lo alto de una escalerilla. En su momento, el emperador hizo pagar un impuesto sobre la orina, (si si, sobre la orina!) que se utilizaba  como lejía o para desengrasar los tejidos.

Siguiendo en la misma dirección, pasamos por el Templo Vespuciano, el santuario de los Lares Públicos y el Macellum, que albergaba el mercado principal de la ciudad.

Más adelante, llegamos a los Graneros del Foro, que si bien en su época fue utilizado como mercado de frutas y hortalizas, y al parecer no estaba terminado al momento en que se produjo la erupción que acabó con la ciudad, en la actualidad se utiliza como almacén de restos arqueológicos que se encontraron en Pompeya.

Por supuesto todo lo que vimos estaba completamente cubierto de cenizas, y lo más crudo fue ver los restos humanos víctimas de la erupción exhibidos en el lugar, que por supuesto se pueden ver sólo a través de los portones de rejas, cerrados al público.

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Seguimos por las Termas del Foro, que eran termas públicas a las que al parecer acudía un gran número de personas. Aún se puede observar parte de lo que fue su decoración, y a juzgar por lo que queda como restos, el detalle era espectacular.

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Sobre la vía del Foro, se encontraban los dos arcos honorarios, que en su época estuvieron cubiertos de mármol y estaban dedicados a la familia imperial.

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Hacía bastante calor, así que aprovechamos que estábamos en uno de los lugares de descanso, para sentarnos un rato a la sombra y descansar. Nuestros pies ya se empezaban a cubrir de polvo y cenizas.

Seguimos caminando un poco más y aprovechamos un lugar con poca gente (diría que casi nadie) y nos sentamos a preparar lo que habíamos comprado en el supermercado. Una ensalada de hojas verdes a la que le agregamos cubitos de queso y choclo, y quedó riquísima. Nos venía bárbaro comer algo fresco para no sufrir el calor.

Más adelante vimos: La casa de la fuente pequeña, la casa del poeta trágico, una de las numerosas thermopolias (lugar en el que se vendían comidas y bebidas calientes) que aún conserva restos del mostrador en el que se empotraban cubetas que contenían la comida o bebida.

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Pasamos por la Casa del Fauno, la mansión más imponente de Pompeya, en cuya fuente central pudimos ver la copia de la estatua de bronce del Fauno, que originalmente se encontraba en el lugar. La fuente, o “impluvium” tenía la función de recoger el agua de lluvia.

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Seguimos caminando por lo que sería el límite de la antigua Pompeya, por sobre las murallas que protegían la ciudad, y nos sentamos un rato a la sombra de unos árboles a comer un poco de uvas. Ya se nos había ido la mitad del tiempo, o más, pero hasta ese momento creíamos haber visto lo más importante del lugar, a juzgar por el orden de la numeración en el plano que nos habían dado. Lástima que nos equivocamos. Terminamos teniendo que apurarnos si queríamos ver el resto de lo que quedaba, porque en cuanto empezamos a recorrer lo que nos quedaba pendiente, nos dimos cuenta que era igual o aún más atractivo que lo que ya habíamos visto. Los dos queríamos sacrificar algo distinto para tener tiempo suficiente, así que como no nos pusimos de acuerdo, tuvimos que caminar rápido para alcanzar a ver todo. Y si, es que sabíamos que no íbamos a volver al menos por un tiempo, así que estar ahí y perderse algo no tenía mucho sentido.

Pasamos por la Casa de los Dióscuros, Casa de Meleagro, y la Casa de Apolo, en la que aún se conserva un mosaico que decora parte del frente, y pinturas en su interior, referidas a Apolo, y por eso recibe ese nombre. Vimos también la Casa de los Vetti, Casa de Julio Polibio, Casa de la Nave Europa, la casa de la Caza Antigua, Casa del Citarista, Casa de los Ceii, Casa de Menandro y las Termas centrales. Fue una pena que varias de las edificaciones estuvieran cerradas al público, por lo que en algunos casos sólo pudimos ver apenas algo desde afuera, porque estaban completamente cubiertos por reformas o mantenimiento.

Resignamos ver una de las puertas de entrada y una de las partes de la muralla, porque implicaba tener que desviarnos demasiado y sabíamos que no nos iba a alcanzar el tiempo.

Pasamos por el “huerto de los fugitivos”, donde también vimos vaciados de los restos de personas que fueron alcanzadas por la lava cuando intentaban huir.

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Llegamos al Anfiteatro, lugar que estaba destinado a la lucha de gladiadores.

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Lo último que vimos, con lo poco que me quedaba de energías y lo mucho que me dolían los pies por culpa de mis ojotas, y con los pies ya cubiertos de polvo, fue: El Foro Triangular, El Templo Dórico, el Teatro Grande y el Pequeño, el Cuadripórtico de los Teatros, y los Templos de Asclepio e Isis. Todos ellos emplazados en el mismo sector.

Volvimos a la entrada, algunas fotos de las primeras edificaciones que habíamos visto, pero esta vez sin gente.

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Fuimos al baño de entrada a refrescarnos un poco, y caminamos hacia la estación de trenes. Por suerte el tren vino a los 5 minutos, y aunque tuvimos que viajar parte del recorrido parado, conseguimos asiento para casi todo el resto del viaje J

Cuando llegamos a Nápoles, ya no tenía energías para nada, pero nos faltaba recorrer el centro de la ciudad. Los pies me dolían tanto, pero taaanto, que no quería caminar ni una cuadra, pero Santy quería recorrer el lugar, así que le dije que caminaramos un poco. La verdad que fue una decepción, porque al menos a nosotros, no nos pareció una ciudad con mucho atractivo. Fue uno de los pocos lugares (tal vez el único) en el que sentimos una sensación de inseguridad en casi todos lados. Decidimos volver a la estación, y una cuadra antes nos sentamos en un mini local a comer un döner kebab y un durum + una Coca Cola, todo por 7 euros.

Volvimos a la estación, de nuevo subimos sin pagar pasaje, y llegamos sin problemas, ya de noche, al hostel. Nos sentamos en los sillones de la entrada a resolver dónde íbamos a ir el día siguiente, desde Roma. Parecía que no había muchas opciones, nos sentíamos estancados en el lugar, y de no ser por las ruinas de Pomepi, nos arrepentíamos de habernos desviado a Nápoles en lugar de seguir viaje. Tal vez podríamos haber visitado Pompei desde Roma, y sin embargo habíamos “perdido” unos tres días de viaje.

Nos fuimos a dormir, cada uno a su habitación. A santy le esperaba una nueva noche con el “oloroso” L

Al otro día nos levantamos temprano a eso de las 830, bajamos a desayunar, esta vez fueron 2 cafés y 2 croissants con Nutella y nos quedamos un ratito en la sala de desayuno. Luego fuimos a buscar las mochilas y bajamos para hacer el check out e irnos a tomar el subte rumbo a Napoli Centrale. Por supuesto viajamos sin ticket ya que no había control, llegamos con tiempo de sobra para el tren que salía a las 12 (y el cual compramos al llegar a la estación ya que por internet la noche anterior no aparecía el precio barato de € 11) Tuvimos suerte y conseguimos ticket, pero luego descubrimos que al ser el precio más barato nunca se agotaban ya que no era con asiento asignado. Incluso uno podía comprar el ticket y tenía un plazo de como 1 mes para utilizarlo, por eso se pedía que antes de abordar el tren uno debía validar el ticket.

Como teníamos tiempo fuimos a buscar algún lugar con wi fi gratis, y nos enviaron a la zona del metro a un café, aprovechamos para devolver 2 tickets que habíamos comprado para viajar a Pompei y que no habíamos validado ya que nadie controlaba nada; nos aceptaron la devolución y obtuvimos € 5.80 de regreso.

Tambien aprovechamos para ir al supermercado, Santy fue y compró agua, galletitas y bananas pero no consiguió nada para almorzar asi que luego fue mi turno y como no teníamos muchas opciones fui a comprar 2 kebabs a una cuadra de la estación, y de postre una famosa Sfogliatella a € 2.

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Regresé y en seguida se anuncio la salida del tren asi que fuimos a validar el ticket y lo abordamos, nos sentamos cómodamente en 4 asientos, 2 para las mochilas jeje.

El viaje fue bien relajado, dormimos un rato.

Llegamos a  Roma a las 15 hs mas o menos, y ya habíamos reservado un hostel bien barato a unas 10 cuadras de la estación, asi que fuimos hacia alla caminando por la sombra cuando se podía ya que hacia bastante calor. Llegamos, subimos y nos recibieron muy bien, era un hostel nuevo asi que hasta nos dieron pasta gratis de cena, muy buena por cierto. La idea de una cena en común con toda la gente del hostel es muy buena, ya que hablamos con gente de diferentes lugares: Moldavia, China, Alemania, Japón, etc.

Luego de dejar las cosas nos fuimos en metro hasta la estación Tiburtina a reservar pasajes en Eurolines (primeramente queríamos ir hasta Lyon) hacia Firenze, hacía mucho calor, la gente que atendía no entendía nada y la gente que estaba antes que nosotros tardo un montón en ser atendidos así que fue medio una odisea.

Nos quedamos ahí después de la cena, hasta que nos fuimos a dormir. Por suerte había un ventilador en la habitación porque hacía mucho calor.

Al otro día, nos levantamos temprano, desayunamos tranquilos, trabajamos un poco y sin apuro fuimos a tomar el metro rumbo a Tiburtina, pero se hizo medio tarde al final asi que llegamos con lo justo a hacer el check in y como no teníamos nada para tomar ni comer, Santy fue a cargar agua en el termo de una fuente que había ahí cerca, luego yo fui a comprar algo para comer pero justo apareció el bus así que justo lo vi y regresé rápidamente para subir lo antes posible ya que no hay asientos designados. Lo bueno es que el bus empezaba ahí asi que no había casi nadie. Subimos y a viajar!

Si quieren ver más fotos, visiten este link:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.479086258901135.1073741881.216267605183003&type=1

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